QUE ES UN EGREGOR?


Hay muchas personas que se preguntan, qué es un EGREGOR? pues voy a dar una explicación lo más simplificada posible para que puedan entenderlo todo el mundo.

Un EGREGOR, técnicamente hablando, es un núcleo de substancia mental, psíquica o etérica creada por el modo de pensar, sentir y actuar de los seres humanos en no importa qué plano ni en qué tiempo de la historia del mundo, cuya forma psíquica, encarnando aquellas cualidades expresivas de conciencia, ha sido construida por los devas sustanciadores de la energía en cualquier nivel de la vida de la Naturaleza. Es decir, que todo impulso vital o substancial surgiendo de los individuos o de las comunidades sociales del mundo y siguiendo la línea creadora de la conciencia, produce inevitablemente una reacción dévica del espacio y producto de ella es la forma psíquica de un EGREGOR. 

Pero, hay que señalar al respecto que hay EGREGORES efímeros y EGREGORES permanentes. Los primeros obedecen a impulsos psíquicos o estados de conciencia esporádicos y sin fuerza aglutinante; los segundos son el resultado de la acumulación de materia psíquica realizada de manera constante y permanente por efecto de los estados de conciencia habituales, ya sea de los individuos o de los grupos. En todo caso, la respuesta dévica a los impulsos psíquicos creados por la humanidad a distintos niveles y con carácter asiduo o permanente, constituye lo que corrientemente llamamos ambientes sociales y comunales, siendo éstos la base de la civilización y cultura de los pueblos. 


LOS EGREGORES CONSTRUIDOS POR LOS DEVAS DEL AIRE utilizando el poder de los ritos, de las ceremonias litúrgicas y meditaciones llevados a cabo regularmente por las distintas religiones, sociedades secretas y escuelas esotéricas de entrenamiento espiritual del mundo, determinando formas psíquicas de gran poder magnético que afectan el ambiente particular de tales comunidades y asociaciones, pero que también, y en forma más subjetiva y oculta, operan sobre las conciencias de los demás individuos y grupos determinando el fenómeno psicológico místicamente reconocido como del despertar espiritual del alma. Esta es la manera mediante la cual el fermento social de elevación y dignificación de la conciencia se produce. Los EGREGORES, en tal caso y en tanto sean necesarios, resultan positivos y es lícito mantenerlos en iluminada tensión, tal como se dice esotéricamente. 

Existen, por el contrario, otras formas de EGREGORES manifiestamente negativos, producidos por la conciencia separativa de la humanidad, por su actos de egoísmo y por su manifiesta incapacidad de acogerse al bien y de rechazar el mal. Estos EGREGORES son, desdichadamente, los más numerosos y los que más frecuentemente encuentra el discípulo en su incesante caminar hacia las alturas espirituales en donde se hallan asentadas la paz, la serenidad y la comprensión humana. 

Tal como hemos visto un EGREGOR es una masa de energía psíquica dotada de una forma objetiva en el plano donde habitualmente se manifiesta. Esta forma ofrece la particularidad de adaptarse a las expresiones de la personalidad psicológica humana, cuando ésta experimenta ciertos estados de conciencia, tales como el odio, la envidia, el miedo o la desesperación o, por el contrario, la benevolencia, el afecto, la compasión, la decisión o el valor. La acumulación de las energías psíquicas exigiendo una forma -he ahí una locución que merece un cuidadoso estudio- halla en los distintos éteres del espacio cualificado que rodea y compenetra a nuestro planeta, la respuesta justa y adecuada. La actividad de ciertos devas constructores en los distintos niveles de expresión psíquica, produce y determina aquellas formas y una vez creadas se introducen en las mismas constituyendo lo que podríamos denominar esotéricamente un centro de consciencia. Vemos, por tanto, que cualquier tipo de EGREGOR es una acumulación de energía psíquica en algún definido nivel, dotada de una forma distintiva y cualificada y mantenida coherentemente en el éter por la voluntad instintiva de un centro de conciencia .

Un ejemplo muy concreto ayudará a clarificar esta idea. En ciertos niveles muy elevados de nuestro planeta hay una imagen real y verdadera de CRISTO, el Avatar del Amor y Guía espiritual de la humanidad, es decir, una imagen que responde perfectamente a Su propia y radiante Vida. Sin embargo, en los niveles psíquicos y creada por la actividad emocional de los seres humanos, hay otra imagen de CRISTO la cual sintetiza la aspiración espiritual y sentimientos de amor y devoción de todos los fieles y creyentes del mundo, siendo esta forma psíquica el EGREGOR de CRISTO, pero no el resplandeciente vehículo de forma que utiliza el CRISTO. La primera imagen obedece a una REALIDAD, la otra indica el grado de ilusión o de espejismo psíquico al que ha llegado un numeroso sector  de la humanidad en su incesante empeño de captar aquella trascendente Realidad. He ahí la distinción perfecta entre una forma adaptada a las necesidades evolutivas de un Ser espiritual y el EGREGOR construido con materia Kamamanásica en los niveles psíquicos. 






Igual distinción puede ser establecida en todos los niveles en donde actúe el poder psíquico, potentemente emocional, de los seres humanos, como por ejemplo en el caso de los EGREGORES construidos en torno a una imagen física considerada como milagrosa o de la que se esperan favores de orden sobrenatural. Tal es el caso de las Vírgenes de Lourdes o de Fátima -sólo por citar dos ejemplos alrededor de las cuales la mente, la ilusión, la acendrada devoción, el ferviente deseo o simplemente la ciega superstición, han construido unos potentisimos EGREGORES o Formas psíquicas tan extremadamente importantes y poderosas que han atraído la atención de ciertos exaltados Ángeles superiores, Quienes las utilizan como vehículo transmisor de energías curativas y de exaltación espiritual. Veamos, por tanto, que en definitiva siempre nos hallamos en el devenir de nuestras investigaciones esotéricas sobre el mundo oculto con esta íntima y estrecha vinculación humano dévica que origina todos los ambientes etéricos y psíquicos planetarios.

Apliquemos ahora estos ejemplos al campo de la política, de la religión, del arte, de la educación, etc., y tendremos en nuestro haber una idea muy elaborada del significado íntimo del término carisma, un efecto angélico que puede ser fácilmente incorporado al campo de la investigación psicológica, pues el magnetismo carismático que ejercen ciertas personas en los ambientes sociales donde desarrollan sus actividades humanas, es un resultado de la presión dévica en sus vidas, determinada la mayoría de las veces por las reacciones psíquicas de un considerable número de personas sobre una sola, la cual, sin esforzarse y sin tener cualidades humanas verdaderamente relevantes, se ve elevada al pináculo de la fama, del éxito o de la admiración multitudinaria.

El caso de la exaltación producida por el fervor populachero sobre músicos, cantantes o artistas, la mayoría de las veces realmente mediocres, es un claro ejemplo de ello. Y, no obstante, en el fondo de tales impresionantes éxitos, merecidos o inmerecidos, se halla subjetivamente la fuerza de un EGREGOR creado por el vibrante entusiasmo, la ciega admiración o el interés colectivo hacia ciertas personas exageradamente idealizadas, que han culminado en una forma psíquica de carácter irreal, pero que actúa definidamente en los ambientes sociales del mundo. Esperamos haya sido convenientemente comprendida la idea de los EGREGORES, la cual, incorporada al conjunto de estas investigaciones esotéricas, permite introducir más luz en el devenir de los estudios efectuados sobre el mundo oculto y hacer más comprensibles las razones por las cuales en los tratados filosóficos más profundos se le asigna al ser humano el carácter de un creador, de un experto en el arte mágico de la construcción de formas.