RELATO DE PODER










Los brujos dicen que estamos dentro de una burbuja. Una burbuja en la que somos colocados en el instante de nuestro nacimiento. Al principio está abierta, pero luego empieza a cerrarse hasta que nos ha sellado en su interior. Esa burbuja es nuestra percepción. Vivimos dentro de esa burbuja toda la vida. Y lo que presenciamos en sus paredes redondas es nuestro propio reflejo....

El hombre común busca la certeza en los ojos del espectador y llama a eso confianza en sí mismo. El guerrero busca la impecabilidad en sus propios ojos y llama a eso humildad. El hombre común está enganchado a sus prójimos, mientras que el guerrero sólo depende de sí mismo. La confianza implica saber algo con certeza; la humildad implica ser impecable en los propios actos y sentimientos.

Ahora sé que la humildad del guerrero no es la humildad del pordiosero. El guerrero no agacha la cabeza ante nadie, pero al mismo tiempo no permite que nadie agache la cabeza ante él.

Te gusta la humildad del pordiosero -dijo suavemente-. Agachas la cabeza ante la razón.

Cambiar nuestra idea del mundo es la clave de la brujería. Y la única manera de lograrlo es parar el diálogo interno.

Tu falla es buscar explicaciones convenientes, explicaciones que se ajustan a ti y a tu mundo.

El mundo es como es, sólo porque hablamos con nosotros mismos acerca de que es así como es.
Un maestro no presiona a su aprendiz. Eso nada más fomentaría obsesión y morbidez.

Por eso te dije hace rato que no entiendo lo que debe sentir un maestro. Yo sólo conozco la humildad del guerrero, y eso jamás me permitiría ser el amo de nadie.

Las cosas son reales sólo cuando uno ha aprendido a estar de acuerdo de que son reales.

Eso es lo malo de las palabras. Siempre nos fuerzan a sentirnos iluminados, pero cuando damos la vuelta para encarar el mundo siempre nos fallan y terminamos encarando el mundo como lo hemos hecho siempre: sin iluminación.

Del libro de Carlos Castaneda : Relato de poder 

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