LEYENDA DE LA TRIBU DE LOS INDIOS LAKOTAS



Cuenta una leyenda de la tribu de los indios lakotas que a los niños se les enseñaba desde pequeños que existe una infinidad de maneras de percibir y entender la realidad. Con ello aprendían el valor de la tolerancia y el respeto hacia los demás. Así los indios lakotas crearon un círculo sagrado llamado la Rueda Medicinal que era como un mapa o espejo donde se podía representar la conciencia del hombre. Esta rueda establecía la relación del hombre con el mundo y del hombre consigo mismo, buscando la armonía en su vida ya que el hombre posee una visión fragmentada de la realidad.

Se les enseñaba que cada niño nace con cuatro poderes: la Sabiduría, la Inocencia, la Iluminación y la Introspección.

La Rueda estaba formada por las cuatro direcciones cardinales; el Norte simbolizaba la Sabiduría, el Sur la Inocencia, el Oriente la Iluminación y el Occidente la Introspección. 

Desde el Norte se enseñaba a percibir el mundo con la mente y desde el elemento Tierra, encarnando el poder de lo físico, les permitía conocerse interiormente, simbolizaba la madurez. Eso les permitía tener la mirada de un búfalo, pero necesitaban también poder ver el mundo a través de los ojos del corazón. 

Entonces los indios Lakota se desplazaban hacía el Sur de la Rueda para percibir el mundo de las emociones, conectados con el elemento Agua, aunque desde esta posición sólo disponían de una percepción inmediata de la realidad. Simbolizaba el desarrollo de la percepción del mundo, el cambio de la mirada del niño a la mirada del adolescente.

Desde el Oriente percibían el mundo claramente con la mirada iluminada de un águila, tenían una visión panorámica de la realidad desde el elemento Aire y tenían la capacidad de mirar hacia el horizonte y el futuro, podían conectar con las experiencias del mundo externo, con la libertad y con la expansión. Simbolizaba los primeros años de vida.

En el Oeste estaban en contacto con su mundo interior desde la Introspección y la transformación del elemento Fuego que todo lo muta. Simbolizaba el paso de la adolescencia a la edad adulta. Pero era muy importante cambiar de posición en la Rueda para así poder tener una percepción completa del mundo interior y también del mundo exterior. 

Cada vez que te sientas perdido y confuso en la vida, dibuja en el suelo un círculo y colócate en cada posición de la rueda y podrás comprender los ciclos de la vida, sus movimiento y sus ritmos. 

Es un círculo mágico que engloba toda nuestra vida y nos aporta serenidad porque nos habla a nuestro cuerpo, a nuestra mente, a nuestro espíritu y a nuestro corazón. 

No olvides que la vida es como esa Rueda Medicinal, un círculo perfecto que no tiene ni principio ni fin, pero que está lleno de significado.


Oracion Lakota

Wakan Tanka, Gran Misterio,
enséñame a confiar
en mi corazón,
en mi mente,
en mi intuición,
en mi sabiduría interna,
en los sentidos de mi cuerpo,
en las bendiciones de mi espíritu.
Enséñame a confiar en estas cosas,
para que pueda entrar en mi Espacio Sagrado
y amar más allá de mi miedo,
y así Caminar en Equilibrio
con el paso de cada glorioso Sol.


Para los Lakota, el Espacio Sagrado es el espacio
entre la inhalación y la exhalación.
Caminar en Equilibrio es tener el Cielo (espiritualidad)
y la Tierra (fisicalidad) en Armonía.


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