La enfermedad mas grave de la sociedad de hoy : LA ENVIDIA


La envidia es una emoción eminentemente social, ya que se trata de una experiencia que tiene sentido únicamente en relación con otras personas. Generalmente, la envidia suele definirse como una experiencia subjetiva de malestar, producida por el bien ajeno y por el deseo de poseer algo que no se tiene.

Un hecho constatado es que en esta emoción, las reacciones afectivas inducidas se producen por comparación con los demás y, tanto las cogniciones como eventualmente las conductas manifiestas, están dirigidas hacia o en contra de las personas que disponen de lo que carece el envidioso. Una característica de esta emoción es que su valoración moral suele ser muy peyorativa, hasta el punto de que es difícil que alguien admita padecerla, especialmente porque con ella se asume no sólo que se codicia lo que tienen los demás y se desea su mala suerte, sino que, de alguna manera se reconoce una inferioridad respecto a la persona que posee lo que se anhela.

Lo que el envidioso anhela muchas veces no es lo que se pueda tener en cuestiones materiales, casa , coche, trabajo, ropa, bolsos, etc... sino en ti mismo en tu forma de ser, tu carácter, tu personalidad, carisma, conocimiento, o fortaleza para enfrentar la vida, positividad, etc ... ya que ellos carecen de ello por su baja autoestima.

Una de las características más peculiares de la envidia es su poca utilidad para la persona envidiosa, es decir, si bien otros sentimientos son usados para paliar carencias emocionales, en el caso de la envidia lo único que aporta es frustración, rabia e ira. No aporta nada constructivo y nos aleja de nuestras propias metas.

La envidia produce en las personas que la posean una serie de consecuencias complejas para disfrutar de una buena salud emocional:

Baja autoestima. La envidia parte de este terrible sentimiento de sentirse por debajo de los demás y de no aceptarnos, produciendo una  insatisfacción continúa por todo lo que nos rodea.

Estancamiento. Llevar la mirada hacia los demás desprotege nuestra propia vida, se gasta energía en desear lo que no tenemos, en vez de utilizar nuestras fuerzas para generar lo que queramos.

Soledad y tristeza. Una persona envidiosa está triste y sola, no comparte sus experiencias porque no está orgulloso de ellas; buena parte de su dialéctica está basada en otras personas, se encuentran solas porque llevan dentro su verdadero ser y no saben mostrar su interior.

Rencor. Sentimientos tan dañinos como el odio y el rencor son muy comunes en los envidiosos/as, no desean nada bueno de los demás y en ocasiones pueden ayudar a que no se cumplan los deseos de las personas envidiadas. El envidioso suele querer lo que tu tienes pero sin arriesgar nada en su vida, sin realizar sacrificios ni cambios, ello le provoca muchas frustración, todas esas emociones y energías son negativas, con lo cual van cargando su sistema energético de negatividad, cargando al envidiado con esa  energía negativa de envidas, celos, rencor y malos deseos hacia el.




Señales que delatan envidia :

Autoestima baja.
Falta de valoración personal y amor por uno mismo.
Comparación constante con los demás.
Querer lo que los demás tienen y, además, desearles el mal.
Personalidades egocéntricas.
Personas narcisistas, antisociales e histriónicas.
Personalidades neuróticas, inmaduras y mediocres.
Personas que actúan impulsadas por la ira.
Personas bloqueadas por miedos, conflictos y contradicciones.
Personas que no son capas de arriesgar para tener lo que quieren.

Los características de la persona envidiosa ponen de manifiesto, a su vez, cuáles son las causas que provocan la envidia. El origen de la envidia suele ser no gustarse ni aceptarse a uno mismo y no perdonarse ni hacer las paces con uno mismo. Según los psicólogos, tiene mucho que ver con los denominados “rasgos neuróticos del carácter”.

Hay varios niveles de envidia veamos como y porque :

Las manifestaciones de la envidia dependen del grado de autocrítica de la persona. Si la envidia es reconocida y expresada, se puede llegar a controlar y dirigirla hacia algún fin positivo. Si la envidia se niega o se rechaza, es un proceso autodestructivo para quién la padece que encuentra formas de expresión negativa como la angustia, rabia, dolor, etc.

Respecto a los factores sociales y culturales y su relación de la envidia, cabe destacar la influencia que hoy en día ejercen los medios de comunicación fomentando una sociedad consumista, utilizando la envidia como motivo para aumentar el consumo.

No son más que estereotipos relacionados erróneamente con la felicidad. Así, se envidia de lo que se carece pensando que al conseguirlo otros nos envidiarán.

Cómo superar la envidia?

Aceptar la envidia como una emoción natural, quitándole su significado negativo.
Reconocer que algunas personas o situaciones provocan envidia.
Dominar los sentimientos y comportamientos negativos provocados por la envidia.
Conocerse mejor y aceptar las carencias y miserias.
Perdonar las propias limitaciones.
Coordinar los deseos con capacidades y posibilidades.
Intentar disfrutar con todo lo que podemos hacer con nuestra individualidad.
Evitar excesivas comparaciones en la niñez.
Potenciar una educación que fomente la solidaridad, que estimule el alegrarse del bien ajeno.
Intentar conseguir una alta autoestima.
Ser agradecidos por todo.



La envidia surge al sentirse inferior con lo bueno que le pasa a los demás. La envidia no sirve para nada, no deja avanzar libremente en la vida y crea infelicidad. Lo positivo de la envidia es que puede ayudar a reconocer la falta de autoconfianza y amor por uno mismo. Es una gran oportunidad para empezar a trabajar la propia autoestima.

Cada cual es único e incomparable… Madura, conviértete en un individuo más y más auténtico. Ámate y respétate de la forma que el universo te hizo e inmediatamente las puertas se abrirán para ti, y lograras todo aquello que deseas.

             
                   Las puertas estuvieron siempre abiertas 
                           simplemente no lo supiste ver.


                                                                                                                                   Si reenvías este texto,por favor  respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual, Gracias.